Una reunión fijada para este lunes en la que van a estar presentes el presidente, el director deportivo y el propio Matías Almeyda va a definir el futuro inmediato del entrenador del Sevilla, que quedó muy tocado tras la derrota ante el Valencia y que se ha quedado prácticamente sin defensores. Antonio Cordón, su mentor, se ha quedado sin argumentos y la decisión está tomada. Algunos medios, como Canal Sur Radio, incluso aseguraban que ya se le había comunicado al entrenador.
En este sentido, la cabeza de Almeyda parece cuestión de horas que ruede. En el club han contactado ya con el que va a ser su sustituto y hoy puede hacerse oficial el cambio. Diego Martínez, un hombre que conoce bien la casa, es una de las opciones y se barajaron también otras como Manolo Jiménez, que desde finales de febrero acabó su periplo en el Aris de Salónica tras caer en la Copa y enlazar varios empates es la Liga, y Luis García Plaza, que sería en principio el preferido.
Dependerá de las negociaciones si uno toma ventaja sobre otro. El club puede tener una predilección y luego no cuadrar los sondeos y las negociaciones, que empezaron ayer con dos de ellos. No con Jiménez, según su entorno.
Diego Martínez, por su relación con Cordón, tiene opciones. El vigués ya fue una apuesta del extremeño en el Olympiacos. Tiene una baza por ahí y también por su conocimiento del club, como en el caso del de Arahal.
De García Plaza, por su parte, se valora su experiencia en situaciones de este tipo. Conoce los códigos y sabe manejarse en la lucha por evitar el descenso de categoría. Dirigió a equipos como Levante, Getafe, Mallorca o Alavés.
Diego Martínez en el Sevilla consiguió logros en el juvenil (una Copa de Campeones) y en el filial (un ascenso a Segunda A), así como trabajó en el cuerpo técnico de Unai Emery. Después entrenó a Osasuna, Granada, Espanyol, Olympiakos y Las Palmas. Sus mayores éxitos llegaron en el cuadro nazarí, al que llevó a unas semifinales de Copa y a unos cuartos de final de la Europa, en los que cayó ante el Manchester United. Después ni en Cornellà ni en el Insular tuvo suerte, descendiendo con el equipo canario.
Para convencerse de que lo mejor es la destitución de Almeyda ha influido, aparte de la dolorosa derrota del sábado, lo que pasó tras la misma. El extraño problema de salud que sufrió el argentino (una subida de tensión fruto de la situación límite que vive el banquillo del Sevilla) y algunas de sus manifestaciones en la rueda de prensa, en la que apareció muy abatido y en la que reconoció que no habría ningún problema si el club decide un cambio de rumbo. “Si la solución es que yo me vaya no hay problema”, dijo. También levantó sospechas el hecho de que confesara que en los dos últimos partidos no vio en los jugadores ese ardor y “ese amor propio” de otras veces al que se agarró el equipo para reaccionar.

Comentarios
Publicar un comentario